Cómo discutir con éxito: Columna María C. Pinzón

Con los tiempos actuales, en los que nos hemos visto obligados de nuevo a quedarnos en casa, los problemas no han disminuido, y cada vez son mayores las peleas entre la pareja, miembros de la familia y en general un deterioro en las relaciones. Como es imposible evitarlas, hay que saber gestionarlas de modo que lleven a preservar las relaciones, no a deteriorarlas, les doy algunas recomendaciones:

Evitar hacer una ensalada: evitar empezar hablando de un tema y terminar en otro, o hablar los dos al tiempo, o hablar de cuatro temas en una discusión. Fíjense un objetivo, por ejemplo, vamos a hablar de que los niños no están haciendo tareas, punto, eso los centra. Sobre todo, cuando tienden a desviarse.  Y no traten de resolver un asunto importante de una vez, o sea, no se queden hasta las 4:00 a. m. tratando de cerrarlo, más bien al día siguiente retomen; los temas importantes requieren varios días para hablarse.

Poner las emociones por delante: esto sucede cuando, por ejemplo, si estás enojado pones primero el enojo y no los argumentos para estar enojado, entonces de entrada insultas, lloras mucho, azotas puertas, haces sarcasmos, entonces les quitas validez a los argumentos. Hay que saber decir las cosas, porque o si no el otro se va a defender en lugar de escucharte. 

Una opción es decirte a ti mismo o al otro “me estoy enojando, hablemos más tarde, cuando me calme, mejor me voy ahora y hablamos en cuanto me sienta mejor”.

Culpar al otro de todo: cuando le responsabilizas al otro todo el día de lo malo que pasa, hasta de si llueve o no; mejor plantéate: si tu tuvieras el 1 % de responsabilidad en este problema, ¿cuál sería ese 1 %? Y empieza a trabajar en eso.

No saber cuándo parar: sucede cuando repites argumentos una y otra vez, o persigues al otro cuando se quiere ir de la discusión, o ya se acabó la discusión, pero haces remates, es decir, vuelves y enciendes la discusión con algún comentario provocador.

Cometer faltas de respeto: insultos, burlas, remedar al otro, infantilizar la conversación, interrumpir, tratarlo como tonto.

Dar golpes bajos: usar información delicada muy íntima para usarla en contra del otro, cosas que alguna vez esa persona te reveló y justo en la discusión tú sacas esa información sensible, porque sabe que le va doler y quieres que le duela. Es como clavar un cuchillo en la espalda a alguien que confió en ti. Ejemplo: ¡claro, con razón ninguna mujer quiso casarse contigo, si eres terrible!

Buscar ganar la discusión: esto es indicador de baja autoestima porque sientes que si pierdes la discusión es que vales menos. No es quien sobrevive sino ver cómo salen de eso vivos, juntos, porque están en el mismo barco. Demuestra tu capacidad de entender el punto de vista del otro así no estés de acuerdo; el error está en que no escuchamos para entender sino para contestarle al otro. 

“Las mentes fuertes discuten ideas, las mentes promedio discuten eventos, y las mentes débiles discuten sobre las personas”: Sócrates.

Te puede interesar: Consecuencias de ser ‘la otra’ – Columna María C. Pinzón

Síguenos en nuestras redes sociales:

¡Suscríbete GRATIS para recibir nuestro diario vespertino todos los días en tu WhatsApp!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *