Un modelo a seguir

Confuso el momento por el que atraviesa la nación.

Evidentemente la postura de Centro, alejada de todo tipo de radicalismos es la que más conviene al futuro del país.

Propuestas que estén enmarcadas dentro de la ortodoxia y lejos de la demagogia son las que esperan los Colombianos.

Hay que ser consciente de que no hay una “varita mágica” para la solución de la crisis económica en que quedará el país y por tanto nuestra ciudad Santiago de Cali. Con expectativa espera la ciudadanía medidas que se pueden y se deben tomar para reordenar y reorientar la economía
local.

Defender la propiedad privada y la sociedad sin clases, brindar un auge a la educación y la salud; así como defender un estado laico, el divorcio, el matrimonio civil y la tesis como la de que con el aborto nadie puede estar de acuerdo, con la convicción que hay que regularlo jurídicamente.

Este es un país que debe trabajar por conseguir esa meta igualitaria de la sociedad a la que aspira, por una vía muy reflexiva; muy ponderada.

Pero de ninguna manera renunciando a la consecución de una sociedad en la que desaparezca la injusticia y el antagonismo de clases.

Por ello el programa a desarrollar debe ser para todos los ciudadanos y no solo para determinados estratos sociales, teniendo en cuenta el desarrollo del sector público de servicios y liderando un programa de reformas que mejoren considerablemente el nivel de vida de los trabajadores tanto rurales como industriales, consolidando un programa social proporcionado por el estado.

Las decisiones que el país espera son aquellas que sean coherentes con la necesidad de mantener una cierta identidad entre lo que se dice y lo que se hace; que exista una cierta correlación entre un proyecto y el equipo que deba realizarlo; y que se mantenga una cierta honestidad para decirle a nuestros conciudadanos que camino se puede recorrer y como estamos dispuestos a recorrerlo.

En un momento de crisis como el que atraviesa el país, la posición que se adopte tiene que ser ante el pueblo una pieza clave que lo tranquilice. Para ello se debe ser claro y decirle al pueblo adonde quiere ir.

Que cuando se le diga el origen de los compromisos, los pueda entender. Hay algunas cosas que son
más caracterológicas que otras cosas. El tener una tendencia natural a lo que algunos reprochan que es el pragmatismo y que otros definen como moderación, debe conducir a reconocerse en los dos apelativos.

Ser moderado y pragmático.

El progreso de cambio es siempreun progreso parcial y de conquistas parciales, a veces de retrocesos, no es una línea recta y por tanto se tiene que saber cómo adaptarse a la realidad para cambiarla, no negarla.

No es tiempo de grandes discursos sino de profundas y rigurosas reflexiones, que contribuyan a encontrar el camino más recto hacia la salida de la crisis con el mayor clima de entendimiento
y de paz entre todos los ciudadanos que ansían un sistema de libertades que garantice la convivencia.

El problema es la frescura de las ideas, la capacidad de adaptar los objetivos a través de buenas ideas a la realidad que uno vive en un mundo cambiante para conseguir objetivos.

Por José RenánTrujillo García
Ex-Senador de
la República

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